Región Eclesiástica de Sicilia

Historia

En las últimas décadas del siglo XX, la historiografía sobre las diócesis sicilianas pasó la fase erudita a favor de la adopción del método histórico. Basta limitarnos a algunos datos para comprender este pasaje. Obras como el De rebus Siculis décadas duae, del dominico Tommaso Fazello (1558), reeditado y corregido por el benedictino de Catania Vito Maria Amico en 1749-1753;
Sicilia sagrada, del abad de Neto Rocco Pirri, publicado en 1646, con enmiendas de Mongitore y adiciones de Amico, reeditado en 1733;
la Vitae Sanctorum Siculorum del jesuita siracusa Ottavio Gaetani, publicada póstumamente en 1657;
La Historia de la Iglesia en Sicilia, del benedictino Domenico Gaspare Lancia di Brolo, publicada en 1880, son textos a los que se suele hacer referencia para la reconstrucción de los acontecimientos de las diócesis sicilianas y la cronotaxis de los obispos, especialmente durante los primeros siglos.

Gams, para la Serie episcoporum Ecclesiae catholicae (1873), y Lanzoni para las diócesis de Italia desde los orígenes hasta principios de siglo también atrajeron en cierta medida. VII (1927). Aunque todavía no existe una historia de diócesis en Sicilia, como ha sucedido en los últimos años en otras regiones italianas, se pueden no obstante aprovechar los estudios de De Gregorio, Longhitano, Magnano, Mammino, Naro, Schirò, Sindoni, Stabile, Zito;
así como investigaciones y publicaciones editadas con motivo de aniversarios particulares: lo mismo para los aniversarios de fundación de las diócesis de Acireale, Caltagirone, Caltanissetta, Mazara del Vallo, Nicosia, Noto. Mientras que durante los primeros cinco siglos del cristianismo siciliano ahora podemos recurrir al examen detallado y detallado de datos historiográficos, arqueológicos y epigráficos, publicado por Francesco Paolo Rizzo (2006), que destaca caminos, adquisiciones y perspectivas. En el estado actual de la investigación, ahora se establece que la estructura eclesiástica de Sicilia no se debe al envío de discípulos a la isla que fueron consagrados obispos por el apóstol Pedro. Basada en un aparato documental que data del siglo VII-IX, esta opinión tiene soportes muy dudosos y pertenece a un género literario preciso, desarrollado para atribuir la apostolicidad de la sede episcopal a las iglesias bizantinas y determinar la supremacía de su propia sede sobre los demás de la isla.

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